La pastoral vocacional necesita dar un
salto de calidad tanto en contenidos como en acciones pastorales. En los
últimos tiempos se ha visto la necesidad de hacer una nueva cultura vocacional
que muestre el verdadero significado de la vocación y que sea incluyente y evangelizadora,
es decir, que el mensaje vocacional abarque todas las vocaciones que Dios hace
en la Iglesia y para que sea verdaderamente evangelizadora que no sólo se
centre en la vocación sacerdotal o religiosa, sino en difundir la buena
noticia de la vocación; esto es el “kerigma vocacional” proclamar el
llamado de Dios para todos, hacer ver que la vida del hombre ha sido creada por
Dios en un acto infinito de amor y que por ello tiene un sentido objetivo que
es necesario descubrir, la vida es un regalo de Dios que nos da para darlo a
los demás y cuando se da se es verdaderamente libre y se pone al servicio de
los demás en un estado de vida de acuerdo a la vocación específica a la cual
Dios llama.
La intención de esta herramienta es sembrar
en nuestra Iglesia la semilla de la nueva cultura vocacional incluyente y
evangelizadora, por lo tanto no pretendemos formar grupos de jóvenes llamados
“kerigma vocacional” a manera de dinámicas de encuentros. Ni reclutar muchachos
para el Seminario o la vida religiosa, ni muchachas para las congregaciones
religiosas; sino que se pretende que los adolescentes y jóvenes reciban el
anuncio de la “buena noticia vocacional” en sus vidas y esto se traduzca en
frutos de conversión y de búsqueda de la voluntad de Dios para ellos. Así
podrán escuchar el llamado que Dios les hace y responder con valentía a su
vocación cumpliendo la misión encomendada por Dios a favor de la Iglesia.
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