lunes, 9 de noviembre de 2015
viernes, 11 de septiembre de 2015
jueves, 10 de septiembre de 2015
jueves, 3 de septiembre de 2015
miércoles, 26 de agosto de 2015
DIOCESIS DE PUERTO CABELLO: Seminaristas porteños realizaron Misión Evangeliza...
DIOCESIS DE PUERTO CABELLO: Seminaristas porteños realizaron Misión Evangeliza...: En Parroquia Virgen Del Valle Los seminaristas de la Diócesis de Puerto Cabello: Eder Graterol, Mario Granadillo, David Malpica y...
jueves, 6 de agosto de 2015
miércoles, 29 de julio de 2015
jueves, 23 de julio de 2015
miércoles, 22 de julio de 2015
lunes, 20 de julio de 2015
CONTENIDO (Y OBJETIVO) DE LA LLAMADA
“El hombre viene a la vida porque es amado, pensado y querido” por Dios. Porque
ama, Dios Padre llama a la vida. Al llamar, saca a cada uno de la no-existencia. A cada
uno conoce desde antes de nacer (Cf. Jer 1, 5). Porque es llamado, la vida es vocación.
Es vocación a ser imagen del Hijo. Es, además, llamado a la santidad, porque Dios es
Santo. Para que cada uno sea feliz, el Espíritu ama y enseña a amar.
La vocaciónmisión
es a construir el Reino. Asimismo, la llamada es única, singular, irrepetible y
personal; es a cada uno. Estamos ante la dimensión humana o antropológica de la
Vocación.
La vocación de cada uno es, pues, un sueño- proyecto- propuesta de Dios Uno y Trino.
Por un lado, el Padre Creador propone ser su imagen y semejanza. Por otro, cada uno,
redimido por el Hijo Redentor, ha de aceptar la redención y colaborar a que ella llegue a
otros. De ahí que creación y redención son dos polaridades de la vocación. La primera
se realiza en la medida en que cada uno se vincula con el Creador y Redentor. La
segunda se plasma cuando cada uno se vincula con su prójimo concreto. La primera
lleva a la oración y a la contemplación, la segunda a la relación interpersonal activa y
servicial.
Así, cada persona redimida es colaboradora de la redención y del Redentor.
Esta es la dimensión cristiana o bautismal de la Vocación. Esta misión es semejante y a
la vez diferente para cada vocación eclesial. Todas están al servicio de la salvación,
cada una, de una forma particular. Por ello, el despertar y el discernir de cada vocación
sólo puede darse en comunidades vivas, dinámicas, articuladas y comprometidas con la
salvación. En comunidades adormecidas, estáticas y envejecidas espiritualmente,
difícilmente surjan vocaciones de especial consagración y de laicos comprometidos.
La sociedad está en crisis porque la familia está en crisis. Descubrimos signos de muerte
en las familias y en la sociedad. El profeta nos dice: “tu hijo está vivo”; la familia es
llamada a la vida. San Pablo invita a testimoniar a Cristo con el amor matrimonial.
Acercándonos a Jesús le escuchamos decir: “levántate”. El matrimonio es una de las
vocaciones al servicio de la comunidad. Más que nunca, hemos de valorizarlo como
signo del amor de Dios Creador y Redentor.
Amedeo Cencini
lunes, 9 de marzo de 2015
Kerigma Vocacional
La pastoral vocacional necesita dar un
salto de calidad tanto en contenidos como en acciones pastorales. En los
últimos tiempos se ha visto la necesidad de hacer una nueva cultura vocacional
que muestre el verdadero significado de la vocación y que sea incluyente y evangelizadora,
es decir, que el mensaje vocacional abarque todas las vocaciones que Dios hace
en la Iglesia y para que sea verdaderamente evangelizadora que no sólo se
centre en la vocación sacerdotal o religiosa, sino en difundir la buena
noticia de la vocación; esto es el “kerigma vocacional” proclamar el
llamado de Dios para todos, hacer ver que la vida del hombre ha sido creada por
Dios en un acto infinito de amor y que por ello tiene un sentido objetivo que
es necesario descubrir, la vida es un regalo de Dios que nos da para darlo a
los demás y cuando se da se es verdaderamente libre y se pone al servicio de
los demás en un estado de vida de acuerdo a la vocación específica a la cual
Dios llama.
La intención de esta herramienta es sembrar
en nuestra Iglesia la semilla de la nueva cultura vocacional incluyente y
evangelizadora, por lo tanto no pretendemos formar grupos de jóvenes llamados
“kerigma vocacional” a manera de dinámicas de encuentros. Ni reclutar muchachos
para el Seminario o la vida religiosa, ni muchachas para las congregaciones
religiosas; sino que se pretende que los adolescentes y jóvenes reciban el
anuncio de la “buena noticia vocacional” en sus vidas y esto se traduzca en
frutos de conversión y de búsqueda de la voluntad de Dios para ellos. Así
podrán escuchar el llamado que Dios les hace y responder con valentía a su
vocación cumpliendo la misión encomendada por Dios a favor de la Iglesia.
Pastoral vocacional y las demás pastorales
¿La Pastoral Vocacional trabaja por cuenta propia?
la pastoral vocacional es fruto de una sólida pastoral de conjunto, en las
familias, en la parroquia, en las escuelas católicas y en las demás
instituciones eclesiales. Es necesario intensificar de diversas maneras la
oración por las vocaciones, con la cual también se contribuye a crear una mayor
sensibilidad y receptividad ante el llamado del Señor; así como promover y
coordinar diversas iniciativas vocacionales. Las vocaciones son don de Dios,
por lo tanto en cada diócesis no deben faltar especiales oraciones al “Dueño de
la mies”. (Documento de Aparecida, 314)
En
tal sentido SS Francisco señala en su exhortación la Alegría del Evangelio:
“En muchos lugares escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida
consagrada. Frecuentemente esto se debe a la ausencia en las comunidades de
un fervor apostólico contagioso, lo cual no entusiasma ni suscita atractivo.
Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones
genuinas. Aun en parroquias donde los sacerdotes son poco entregados y alegres,
es la vida fraterna y fervorosa de la comunidad la que despierta el deseo de
consagrarse enteramente a Dios y a la evangelización, sobre todo si esa
comunidad viva ora insistentemente por las vocaciones y se atreve a proponer a
sus jóvenes un camino de especial consagración. Por otra parte, a pesar de la
escasez vocacional, hoy se tiene más clara conciencia de la necesidad de una
mejor selección de los candidatos al sacerdocio. No se pueden llenar los
seminarios con cualquier tipo de motivaciones, y menos si éstas se relacionan
con inseguridades afectivas, búsquedas de formas de poder, glorias humanas o
bienestar económico.” (107)
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